En 1967 Mauricio Bússoli funda una pequeña fábrica de zapatos. Realiza una selección de personal orientada a la formación de un equipo de trabajo responsable, comprometido con la calidad y la productividad. Hoy aun permanecen en la empresa miembros de aquel primer equipo de trabajo.

La empresa creció especializada en la producción de zapatos de vestir para hombres, comercializando su producción en distintas zonas del interior de Argentina.

Aun en una realidad social, política y económica cambiante e inestable, el Sr. Bússoli sostuvo el crecimiento y afianzamiento de la empresa con una fuerte solidez financiera, gran prestigio en el mercado de sus productos y de su trayectoria comercial.

En el año 1980 el sr. Bússoli decide retirarse de la actividad por motivos de salud y cede la conducción de la empresa a su hija Silvia y su esposo Rubén Finocchiaro. Rubén reorienta la producción de zapatos hacia el segmento más exigente del mercado, seleccionando los mejores materiales y capacitando al personal de producción para responder a las exigencias de máxima calidad de los productos. En base a esto la comercialización se dirige especialmente a las grandes ciudades. En base a esta calidad lograda y afianzada, Rubén y Silvia decidieron adquirir la licencia de la marca Paco Rabanne con exclusividad para la producción y comercialización de zapatos en Argentina. Esto permitió consolidar la empresa identificándose con la excelencia de sus productos.

Paralelamente Rubén y Silvia realizaban en su tiempo libre actividades al aire libre: pesca con mosca, treking, travesías, en las Sierras de Córdoba, Patagonia, el noroeste y el Litoral. Establecieron contactos con instituciones del medio para capacitarse en el desarrollo de estas actividades, y crearon en 1989 la Fundación Achala, para la conservación de los recursos acuáticos silvestres. Organizaron encuentros con referentes nacionales y extranjeros para el desarrollo de estos deportes con una orientación ambientalista.

En 1997 Rubén y Silvia decidieron abrir en la fábrica una sección dedicada a botinetas y zapatillas de trekking y zapatos de vadeo. Con experiencia en el rubro y un profundo conocimiento de las necesidades del calzado outdoor desarrollaron productos de reconocida calidad en el medio. El éxito obtenido con este nuevo desarrollo favoreció la decisión de reorientar todo el esquema productivo a este rubro, dando nacimiento a la marca BORGER.

En 2006 murió Rubén y Silvia continua con la empresa hasta el día de hoy trabajando con su hijo Juan Pablo Finocchiaro en la empresa.

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